martes, 22 de diciembre de 2009

Lo encontre

Y sucedió un viernes pasado el mediodía que decidí recorrer los pasillos de Plaza otra vez, tenia que encontrar una falda blanca, hasta quizás amarilla...busque tienda por tienda, hasta que de pronto me detuve ante la pieza perfecta aquel pantalón me seducía desde el primer momento que lo vi. Terca al fin, seguí mirando otras tiendas mas, pero ya estaba perdida, no podía quitarme aquel pantalón crema claro de la cabeza y decido regresar a la tienda. La empleada muy resuelta me lo endosa con otras piezas mas y voy a parar al probador sin compromiso. Lo del compromiso es la excusa no, para medirme sin sentirme culpable. Sin embargo, mientras estaba midiéndome la ropa, la resuelta y vivaracha empleada de nombre Raquel, la muy astuta, me engatusa con una pieza para hacer combinacion con el pantalón crema, aquella pieza hermosa al ponérmela fue como si sonara la melodía perfecta en una orquesta sinfónica, y ahí perdí. Entonces le digo a la resuelta, no puedo ir de crema, es una boda, la resuelta otra vez, me dice, vengo ahora y me trae un pantalón negro haciendo combinacion con aquel bustier crema adornado con una cinta negra en la cintura. Fue perfecto. Encontré el outfit. Aquí comienza la historia, le dije a la empleada aguantame las piezas por un momento, salí de la tienda, llamo a mi esposo y comienza el momento del análisis, me lo llevo, no me lo llevo, todas las excusas habida y por haber las voy desmenuzando punto por punto, el me escucha pacientemente... lo demás es historia. Aquella ropa abandono la tienda conmigo y la empleada complacida de que una vez mas las tácticas de vendedora le funcionaron. Todo aquel intercambio de palabras, lamentos, analisis, evaluacion de la ropa, aquella interaccion que envuelve todo una manifestacion psicologica entre mujeres valida una vez lo mucho que nos gusta comprar ropa... Hasta que por fin lo encontre!!!.

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